dimecres, 22 d’octubre de 2008

Restaurant Gamvik cierra

Sí, es una mala noticia para la gastronomía, para los amantes de la buena mesa.

La crisis no es sólo financiera, ni mucho menos. No sólo sale en los periódicos, sino que afecta a personas concretas. Si el corazón no bombea sangre para dar vida al cuerpo, este va resintiéndose, y el paso del tiempo deja secuelas.

Los "mejores" restaurantes (aquellos que son laureados por guías) también quedan tocados..aunque tienen a su clientela más o menos captiva (el otro día oía a Jordi Vilà - Alkimia - reflexionando en voz alta sobre si abrir durante los fines de semana para hacer más caja). Los de menú diario ajustado tendrán que rotar más aún sus mesas para seguir abriendo.

Si el consumo baja, no hay secretos, todos lo notan y todos pierden.

Y los primeros que lo notan son los buenos restaurantes, aquellos que sin tener medallas ofrecen una buena cocina, un excelente servicio profesional (aquel que sabe explicar el plato, el que te aconseja en el vino..). El Gamvik es uno de estos restaurantes que sin ruido abría cada día para ofrecer muy buen producto, profesionalidad y servicio. Nunca me cansaré de recordar el alucinante despliegue de copas Riedel y Spiguelau en la "famosa" cena con Doctorjk (nada menos que unas 250 entre 25 comensales!..1 copa por cada vino!).

Abrió hace unos 3 años y medio. Una aventura personal de Robert Serna por ofrecer calidad a sus clientes. Corrían tiempos aún de euforia, nuevos restaurantes abrieron por aquel entonces (Coure, Caldeni,..). Mis visitas en el Gamvik han sido siempre muy satisfactorias. Lo echaré de menos, sin duda. Su oferta era el justo equilibrio entre el excelente producto (pescados, maravillosas setas,..), cocciones muy bien resueltas, postres originales, escogida y variada carta de vinos (con varias referencias internacionales), servicio profesional y siempre excelente cubertería, y guiños a la cocina moderna.

Una pena que cierre a finales de este mes de octubre. A Robert le seguiremos viendo entre mesas y clientes, es su oficio, un oficio que no es fácil y que no sólo conoce bien, sino que ejerce con pasión y profesionalidad.

Molta sort i salut!

dijous, 17 de juliol de 2008

Cala Jóncols


Con este post estreno un nuevo apartado, los "restaurantes de playa" que tanto apetecen en la temporada de verano. Intentaré centrarme en los restaurantes que tengan un acceso por mar. Y entre ellos aquellos que permitan amarrase a una boya y dispongan de servicio de desembarque hasta la playa.

Una herramienta bastante útil para poder acceder virtualmente a cualquier zona del mundo es el google earth (descarga gratuita!). Fácilmente podemos visualizar lugares y espacios, incluso en 3D. Seguramente la mayoría de vosotros lo conozcáis, pero no está de más este recordatorio.

Quien tenga oportunidad de navegar en estas épocas, y adentrarse en una de las calas que dispongan del correspondiente chiringuito - restaurante de playa, le animo a que se deje seducir por la experiencia!. No ya sólo por el hecho de comer en ellos, sino por la experiencia que supone!..preparación de la jornada, trazar los rumbos (aunque hoy en día con los GPS's marinos todo resulta más fácil!), amarrar en la boya al efecto (de esta manera también evitamos soltar el ancla, y el fondo del mar nos lo agradecerá!), desembarcar (ya sea con la propia embarcación auxiliar si disponemos de ella, o a través del servicio del propio restaurante en algunos casos), y disfrutar del entorno que rodea siempre una jornada náutica de este tipo.

El primer enclave que os propongo es el restaurante de la Cala Jóncols, a medio camino entre Cadaqués y Rosas, y resguardada al sur por el Cap Norfeu.

Una vez desembarquemos en la playa, hay que recorrer unos 100 metros a pie hasta llegar al hotel - restaurante.

En su web podréis encontrar el teléfono, así como la indicación para contactarles a través del canal 13VHF cuando estéis llegando, y así os pueden recoger y realizar el oportuno desembarco. Es muy recomendable durante los meses de verano (y sobretodo durante el fin de semana) llamarles antes, ya sea para reservar el restaurante y también para que os reserven una boya para los que lleguéis por mar (pues suelen estar muy solicitadas!).

Su oferta es básicamente marinera (no podía ser de otra manera!). A finales de agosto del año pasado, en una comida con amigos y nuestros respectivos hijos, nos tomamos la fantástica dorada al horno con verduras que os presento en la foto!, una delicia!. Buen arroz marinero, y correcta fideuá.

El hotel -restaurante (en este caso) dispone de una agradable terraza con agradables vistas sobre la bahía de la cala.

La cocina es honesta y con buen producto, aunque a este lugar se va sobretodo a pasar una agradable jornada marinera, primando principalmente el entorno del parque natural del Cap de Creus.

Las copas para vino son para olvidar (podéis verlas en la foto del majestuoso pescado).

En definitiva, un restaurante agradable (excelente ubicación de la terraza superior!), en el que se come correctamente y a un precio razonable, y que puede representar un punto y seguido a una excelente jornada donde el entorno y la mar primarán por encima de todo.

Cerca, muy cerca de la Cala Jóncols, tenemos Cala Montjoi y Cala Pelosa (pronto os hablaré de su restaurante), y 15 millas nevegando al norte se encuentra Cala Garbet, donde no sólo su tranquilo y paradisíaco entorno brilla, sino también (y de qué manera!) su restaurante! (la foto inicial de este post es precisamente de la terraza de Cala Garbet).

dijous, 10 de juliol de 2008

MónVínic: vinos?, restaurante?,..?

Algunos comentarios y reportajes - todos ellos con entusiasmo y halagadores - se han vertido desde que MónVínic ha abierto sus puertas. En Amphitrion, Encantadísimo, Verema, Estintobasico, ..podemos hacernos una buena idea de lo que ofrece este espacio (no me atrevo a llamarle simplemente local). A buen seguro que hay y habrá más artículos sobre ello, puesto que insisto, es y será un espacio de referencia.

Precisamente en el gran post de Amphitrion, parece abrirse una discusión o debate acerca del contenido, de la oferta del MónVínic. Acertádamente, Ligasalsas (de Los Sabores de Ligasalsas), comenta en el artículo de Amphitrion que el MónVínic "no es sólo un sitio de vinos..porque se corre el riesgo de infravalorar la cocina que TIENE que ser sensacional". Y lleva toda la razón!, y no únicamente por el hecho de que Sergi de Meià ofrezca una cocina sincera, impecablemente ejecutada, con mimo, basada en un producto excelso, sino por cuanto MónVínic es mucho más que un espacio de vinos!, y por supuesto..mucho más que un restaurante!.

Cada uno de nosotros, dependiendo de nuestra sensibilidad, de nuestra afinidad, del momento, de la compañía, de nuestro estado de ánimo, apreciará más un aspecto u otro de la realidad que se muestra en el MónVínic.

El MónVínic ofrece pues un amplio abanico de posibilidades, es su encanto y su gran valor añadido. El bodeguero encontrará un lugar idóneo para presentar sus elaboraciones, el "enochalado" podrá satisfacer su curiosidad en la Chardonnay neozelandesa, el estudioso pasará horas en la biblioteca, el gastrónomo se deleitará con el pollo de corral que de Meià le habrá preparado con cariño, y el simple aficionado descubrirá un espacio que le transportará a nuevas sensaciones. Y todo ello de una manera amena, asequible, en forma de divertimento!.

No obstante, hay que entender el porqué, la razón de MónVínic, independientemente de lo que queramos buscar o de lo que aprehendamos en él. Su diseño, su configuración, su contenido, la forma de dimensionar los espacios y los recursos, está ideada para ensalzar la cultura del y al vino.

En mi última visita saludé a apasionados enochalados de camino al espacio del restaurante, donde tuve el privilegio de sentarme frente a grandes observadores gastronómicos, y al lado de grupos de aficionados que sencillamente pedían una copa de vino blanco, antes de abordar la comida, excelente!, que es no sólo de Sergi de Meià, sino sobretodo de MónVínic. Como son también del MónVínic las atinadas y súper profesionales explicaciones y sugerencias de César Cánovas e Isabelle Brunet en el apartado vinos. De la misma forma que alguien echará de menos picar algo mientras le sirven un vino en el Wine-Bar. Todo ello forma parte del apasionante MónVínic. Bravo por este espacio!. Yo me quedo con el todo!.

Salut!

dimecres, 5 de març de 2008

Restaurante Miramar (Llançà): gastro-emoción

Los meses de enero y febrero son siempre complicados. Que si la cuesta de enero, la de febrero, locales cerrados en la costa,..y lo son especialmente, en mi caso, porque no puedo comer, disfrutar, emocionarme, sentir..en el Restaurante Miramar de Llançà.

Peregrinar al Miramar me resulta una experiencia sensorial fascinante, de gran belleza cromática y espiritual, un viaje emocional a través de los sentidos.

Hace unos días, en un post de los 7Caníbales, Tana Collados escribía en su artículo provocación, de como la emoción puede fluir si las sensaciones (que provoca un plato de cocina) son previamente procesadas por el intelecto. ¡Quizás sea cierto!, pero en mi caso se trataría de un ejercicio complejo, de gran dificultad, de dispersión. Me cuesta concentrarme en una sola tarea, intentar dos me resulta una temeridad, y tres...ya es fonambulismo. Soy simple.

En el artículo de Tana Collados se podía fácilmente establecer un paralelismo entre las sensaciones gastronómicas y el sexo. Tengo mi opinión al respecto y el porqué de su analogía, y así lo expuse en uno de los comentarios ante la sugerente "provocación".

Se habla de sensaciones y emociones "buenas" o "malas". Adjetivar el mundo sensorial, emocional, no es más que encorsetarlo, intentar ponerlo en palabras para poderlo "transmitir" a los demás. Y claro, es necesario para poder explicar que nos sucede, que nos ocurre, pero perdemos un sinfín de información en el proceso, explicándolo, intentando plasmar algo íntimo, propio, ajeno a los demás.

Pues bien, es lo que estoy intentando realizar en este post, plasmar, dibujar, aunque sea acaso esbozar las sensaciones, emociones, placeres (entendiéndose como emociones y sensaciones satisfactorias) que percibo, que fluyen por el cuerpo, por la mente,..cuando me siento en la mesa del Miramar. Necesito cerrar los ojos para evitar la dispersión, para capturar ese momento, ese clímax, la explosión de placer, la voluptuosidad sensorial, la lujuria organoléptica.

El placer tiene diferentes intensidades en el Miramar, hay días de mayor goce, pero siempre salgo satisfecho y relajado. Y muy a menudo feliz y placenteramente agotado. ¿Me seguís?.

Así fue también en mi última visita, el pasado domingo 2 de marzo. Acudí con mi pareja, quería compartir con ella las sensaciones, las emociones. Las suyas y las mías seguro que fueron diferentes, lo son necesariamente, igual que lo son las vuestras.

Intentar plasmar en papel algo emocional sigue siendo complicado, ¿verdad?, y no obstante sigo empeñado en ello. La técnica, el producto, la pureza en los sabores, las cocciones "perfectas" están ahí para el deleite, para el recuerdo posterior, para ser aprehendidas en su sentido más amplio, más extenso.

El clásico Berberecho con moscato di Asti y manzana, la haba tierna en témpura con miso rojo, la "trufa", la patata con jamón y huevo, y la tartaleta de limón y té rojo nos han puesto en situación. Han abierto las papilas para recorrer un sinfín de sensaciones, ¿estamos emocionados?..estamos en el ello.

Sorprende la técnica en el brutal zumo de pollo en témpura (¡el zumo es visible y fluye en el interior del rebozado!). Sabores propios, arriesgados pero sublimes (como en el gruyére de foie gras). Virtuosismo puro y duro en el el imposible crujiente de calabaza.

Cabra de mar, brie con trufa y jamón ibérico
¿Destacar alguno de estos aperitivos?. La gastronomía es un fenómeno cultural, y por ello contextual. Debe tener sus raíces en el lugar donde comemos, el porqué de determinados productos, la necesidad de utilizar productos de temporada, la historia que el cocinero nos quiera contar con el menú, etc.

Es un recorrido a través de sabores, un viaje que para ser completo debe ser homogéneo. Así entiendo yo la gastronomía en un restaurante. No vamos a comer en sentido estricto, al menos yo no. ¿Obviaría algún plato?, quizás sí, o igual preferiría un mayor sabor salado, pero ya no sería lo que el cocinero me está ofreciendo. Sería otra historia, otro libro.

Erizos, guisantes y huevo
La mesa, mejor aún, la buena mesa, es una celebración, un motivo para relacionarse con las personas que comparten con nosotros. Es un intercambio de emociones permanente. Una fiesta, una sonrisa, una sorpresa. Un vaivén de sensaciones, una exclamación, un asombro ante el siguiente capítulo que leemos, que degustamos, que olemos.

Y todo ello con la oferta culinaria que estamos degustando, con esa concreta. Cada vez es una sensación diferente, una historia distinta, según el restaurante, nuestro estado de ánimo, la compañia,..infinidad de variables que influyen en la percepción.

La historia que nos cuenta Paco Pérez, y todo el equipo del Miramar, es su vida. Su humildad y su búsqueda por ofrecer placer, por sentir que el comensal (que es también cliente, sí) se sienta a gusto, satisfecho por haber ido "a su casa", como él dice. Su fuerza imaginativa es aplastante, irreverente en algún caso. Sus platos son muy trabajados, genuinos, bellos como la mar que nos abraza desde el contínuo ventanal del restaurante.

Se respira cariño, ternura, amor por el oficio, y sobretodo respeto, mucho respeto por quien lee su libro, por quien le permite crear.

Gnocchis de patata y trufa con pollo
La ostra con lima, manzana, y "sicho" rojo resulta de una pureza esquisita. Paco se desnuda en este plato, es mi esencia Miramar del pasado domingo. El sabor puro de la ostra, con la armoniosa acidez de la manzana, y sobretodo la textura de las gotas (¡sí!, ¡gotas!) de agua de ostra...¡¡¡¡¡Diosssss!!!!!.

La columna vertebral me hacía cosquillas, el tratamiento de este singular wellness estaba haciendo efecto.

Montse, esposa e Paco, mima al cliente, atiende, comprende, explica, domina la sala. Paco y Montse son el alma del Miramar, de su casa. El refuerzo en sala es notable esta temporada, Peng, Zaira, otro chico que no recuerdo su nombre, y Toni Gata, ¡como no!. Toni lleva tantos años en esta casa que es parte de ella, conoce al detalle su oficio, los vinos, de los que habla con conocimiento y pasión.

Su libro de vinos (que no carta) es sensacional. Dispone de una variedad y calidad acorde con lo que se ofrece en la mesa. Si la oferta de vinos ya es extensa, se "guarda" cierta joyitas fuera de ella (y lo entiendo, no puede poner en la carta un vino si sólo dispone de 3 ó 4 botellas; hacerlo sería un servicio incorrecto, y Toni lo sabe).

Estamos en el clímax, en la enésima antesala del placer sensorial. ¿Podemos seguir?, ¡sí!, ¡claro que sí!. Y a todo ello no les he contado el vino que tomamos, pero bueno, no es obra personal del Miramar, de sus 12 personas en la cocina. Pero sí, tomamos vino, un Ossian del 2006, demasiado marcado todavía por la madera, denso, con cuerpo y estructura, y que cumplió, acompañó la puesta en escena de una obra brillante.

Siguieron los chipirones con cebolla i tomate, con un suave "all i oli" decorando el plato. El arroz meloso de trufa y gamba (se deja caer el jugo de la cabeza de la gamba sobre el arroz para luego remover el conjunto), el lenguado con champiñones; el lichi con ginebra, moscato di Asti y miel, el postre con texturas de chocolate...feliz y placenteramente agotado. La cámara cabó extasiada ante semejante orgía, sin poder capturar algunos platos.

lenguado con champiñones

lichi con ginebra, moscato di Asti y miel

Menú de clàssics!

Jaguar
El darrer diumenge 2 de març, el Passeig Marítim de Colera es va emplenar al migdia d'un bon grapat de cotxes d'època. Preciosos exemplars que ens van fer gaudir d'una curiosa simbiòsi en plé segle XXI.

Thunderbird

Color, nostálgia, bon gust i elegància en la tranquila costa de Colera. El dia va ser fabulós!, una excel.lent posada en escena d'una incipient primavera!, amb el blau intens de la mar com a fons!.


L'organitzador d'aquestes "randonnées cathares" és "Antic Auto Club Catalan".

Us deixo amb algunes fotografies d'aquest autèntic museu rodant, que va servir "d'aperitiu" a un dinar (per dir alguna cosa entenidora) estratosfèric al Restaurant Miramar de Llançà, del que ja us en parlaré ben aviat. Quin diumenge!.

Bentley

Jaguar E type


Talbot

Peugeot 202


Ford Thunderbird

Peugeot 203

Jaguar E type

Jaguar

Talbot

dilluns, 18 de febrer de 2008

Restaurant Els Pescadors (Llançà)

Llançà es una conocida población de la Costa Brava. Está situada por encima del Cap de Creus, entre Port de la Selva y Colera. El Cap de Creus es un acccidente geográfico imponente, de una increíble belleza,..sobria, ruda, ¡como su climatología!, donde los fuertes vientos del norte (mestral y tramontana) le otorgan la fama de ser la zona del mediterráneo con más accidentes marítimos. Numerosas calas están bautizadas con los barcos sumergidos que yacen en su fondo.

A la mar situada por encima del Cap de Creus la denominamos "Mar d'amunt", y ello debido a que la enorme diferencia metereológica (motivada principalmente por el viento y la mar) configura totalmente la orografía de la costa.

Quienes me conocen saben que soy un apasionado de l'Alt Empordà, y más concretamente de la zona que estamos hablando..al norte del Cap de Creus. Su costa, la media montaña cercana (con cumbres de hasta 750 metros), desde donde se divisa un paisaje diverso, desde el Pirineo (con el Canigó como máximo exponente), la interminable bahía de Rosas, la plana de l'Empordà,..la agreste naturaleza que domina, y sobretodo la escasa masificación, hace que estemos ante un paraíso espiritual (¡dejad que sea subjetivo!).

Podría seguir recreándome en este paraje, en esta zona, aunque sería motivo de uno o más posts sólo para hablar de su magnificencia. Sólo apuntar que la mejor arquitectura románica de la península, y de las más reconocidas de Europa, se encuentran en esta zona; o que es la zona vitivinícola más antigua de la penínusla; o sus numerosas expresiones de arquitectura megalítica en forma de dólmenes y menhires,..

El tema que hoy nos ocupa es hablar de esta zona como acertada oferta culinaria. Más concretamente, la población de Llançà tiene una reconocida fama gastronómica. Sus pescados (a las 18h abre la pescadería cercana al puerto) son de una calidad extraordinaria. Recuerdo cuando parábamos en Can Narra los fines de semana con mis padres, para tomar las entonces (hace 30 años) poco apreciadas y menos conocidas Espardenyes. Desde hace décadas han sido nuestros vecinos franceses durante el fin de semana quienes acuden a degustar un buen "suquet", y desde hace unos años es mayoritariamente la clientela de Barcelona, de Girona y de Figueres los que se deleitan con una buena comida en la amplia y excelente oferta culinaria de Llançà.

Ya al iniciar esta bitácora realicé un apresurado post del restaurante Miramar (para mí, y sin niguna duda, el mejor restaurant de la zona). Estoy esperando a que reabra sus puertas en marzo para revisitarlo con calma y poneros al día de su oferta en este 2008.
El restaurante visitado esta vez (varias veces han sido, la última el pasado viernes, y no acudía desde hacía casi un año) es otro muy buen restaurante, Els Pescadors (restaurante a su vez del Hotel La Goleta). Lluís Fernández, formado en Martín Berasategui - entre otros - realiza una eficaz y suculenta cocina de mercado, con guiños de modernidad.

La sala ofrece comodidad, una decoración sencilla y a la vez elegante. El espacio es más que suficiente y las otras mesas no distraen al comensal. El servicio de sala, profesional, cercano, amable y eficiente. A destacar el enorme progreso realizado en los últimos años por ofrecer variadas referencias de calidad en su oferta de vinos, donde también se encuentran interesantes referencias extranjeras (vinos alemanes, franceses, chilenos,..). Xavi, con quien coincidí recientemente (el 4 de febrero) en la presentación de Vins Alemanys en el Mas Marroch, cuida diligentemente del servicio del vino. Buena variedad de copas Riedel, armario climatizado, decantadores,..ofrecen un buen contexto para el disfrute del vino.

En nuestra última visita, el pasado viernes, la comida fue muy regular, con momentos sublimes!, en especial con un imponente "Llobarro a lo pobre" (al horno), que no sólo convenció, sino que vibró adornado con su simple pero excelente acompañamiento: patatas, ajos y cebolla (sin tomate). Fresquísima la pieza!, soberbio sabor, cocción y textura!.

Al llegar, ofrecen una copa de cava (venía servida, así que ignoro su procedencia, si bien seguro que se trataba del clásico coupage: xarel.lo, parellada, macabeo, sin chardonnay). Las copas de espumosos pueden y deben mejorar (la categoría de la cocina y servicio del restaurante debería obviar la copa tipo flauta de vidrio grueso actual).

Nos acompañó un Rully Olivier Leflaive 1er Cru Rabource del 2005, que sin ser muy persistente, se iba abriendo a medida que avanzaba la comida, bien!.

Como entrantes de la casa, unas siempre eficaces olivas de Kalamata (de Grecia), excelentes galletas de parmesano (difícil es conseguir que sean tan finas sin que a la vez se muestren excesivamente frágiles y rompedizas), una sopa (en versión chupito) de bacalao con tapenada de trufa de invierno (muy bien!) y una original y acertada ostra gratinada con espinacas y piquillo. Buen comienzo!.

Los primeros platos: pedimos una tostada de cigalas con foie y jamón de bellota. Un buen plato conocido, bien ejecutado y con muy buena materia prima. Fresco y apetitoso.


Ostra gratinada con espinacas y piquillo


El otro entrante consistió en un gratinado de setas con cigalas. También bien ejecutado y curiosamente presentado con el foie en forma de flor.

Tostada de cigalas con foie y jamón de bellota

Gratinado de setas con cigalas

Petit Fours


Dirección: C/ Pintor Tarruella, 22 (Llançà)

Teléfono: 972380125

Temporada: Cierra durante 1 mes, entre la segunda semana de enero y la segunda de febrero.

A destacar: Cocina de mercado y sobretodo marinera. Guiños de cocina moderna, bien ejecutada. Comodidad de la sala. Restaurante sin puntos flacos.

Mejorable: Deberían mejorar las copas para los espumosos.

dijous, 14 de febrer de 2008

Los errores los paga el cliente

Le voy dando vueltas y más vueltas, y al final me decido por compartirlo aquí como medida terapéutica, para así intentar olvidar el desaguisado de ayer por la tarde.

Muchas veces nos quejamos del servicio (tan en boga en la restauración), de la atención que nos presta una ó un dependiente en una tienda, o de la voz anónima que escuchamos al otro lado de la línea telefónica (generalmente con número de teléfono oculto) pidiéndonos un montón de datos (dni, nº de cuenta bancaria, etc.) para vendernos un servicio. Por frío que parezca, cuando adquirimos un servicio o una mercancía, se realiza una contraprestación contractual (certeza en el precio, definición del objeto, y consentimiento válido..según aprendí hace años en la facultad).

Pues bien, a pesar de coincidir con los 3 elementos fundamentales para realizar la transacción, ayer por la tarde apareció uno nuevo "el precio que está a la vista DE TODOS es incorrecto".

No quiero aquí denunciar al establecimiento (importante y conocida cadena de venta de licores y bebidas alcohólicas en Barcelona, y de la que era buen cliente..no sé si seguiré siéndolo), sino únicamente exponer una situación que me pareció lamentable y cuando menos una práctica totalmente irregular. Sé que todos cometemos errores al tratar con clientes o proveedores en nuestro trabajo, pero ellos no deben asumirlos.

Resulta que ayer por la tarde entré en una de estas tiendas y pregunto si tienen vinos dulces de Hungría, a lo que me responden amablemente que no, que lo que hay está "en la esquina de la izquierda". Me acerco al estante en cuestión y desde Auslesses, TBA's, moscateles, etc. veo que también disponen de vinos de Hungría. Para mi suerte el dependiente estaba equivocado, aunque esta desinformación provoca también infortunios. Concretamente me fijé en el Disznóko Tokaji 4 Puttonyos Aszú 2001, cuyo precio indicaba 19,95€ (PVP, IVA incluido). Me parecía una buena compra por este precio, así que agarré la botella (con su precio bien definido!), y fui a la caja. Al intentar perfeccionar la transacción (sólo faltaba que yo entregara los 19,95€), el dependiente - después de estar un par de minutos consultando con el ordenador - me indica que el precio es incorrecto, y que el correcto es de 26,50€ (un 33% de error!). Evidentemente le dije que ese no era el precio que aparecía claramente en la estantería (con su nombre, referencia,..), y que la situación me parecía absurda. El dependiente insistió en que el precio era 26,50€, que el indicado en la estantería era un error, y consecuentemente no podía venderme la botella a 19,95€. Marché de la tienda sin adquirir la botella de Tokaji y contrariado.

Imaginaros que váis a un restaurante, escogéis un menú degustación de 40€ (IVA incluido) y tras la comida os pasan la factura, indicando "menú degustación 53,20€". ¿Qué haríais?. "Uy..lo siento, en la carta hay un error en el precio".

Entiendo que la respuesta correcta sería.."lleva usted razón, hay un error en el precio, pero no se preocupe, usted puede adquirir esta botella por el precio que se indica" (es decir, 19,95€), e inmediatamente se corrige el precio a la vista.

Cosas mundanas, servicios mundanos, consumidores mundanos.

dijous, 7 de febrer de 2008

Bar TapaÇ24 (Barcelona)


Ya cuando abrieron sus puertas en abril del 2006 me animé a visitar el nuevo local de Carles Abellán (conocido anteriormente por su ComerÇ24, el cual fue galardonado en 2007 con una estrella michelín).

En su momento apunté al éxito del proyecto del nuevo TapaÇ24. Y ello por varios motivos: zona escogida para ubicar el local (inmejorable, a escasos metros del Paseo de Gracia), inteligente oferta (tapas, tapas y más tapas!), servicio profesional, y enorme calidad de su oferta (tanto en producto como en su elaboración).

Abierto hace casi 2 años, el éxito previsto al inicio es una absoluta realidad. Gente variopinta, desde personal de oficinas cercanas, turistas, grupos de amigos, parejas,..gente de todas las edades!. El local está abierto ininterrumpidamente desde las 8 de la mañana hasta las 24h.

Calidad, calidad y calidad es lo que se ofrece en el TapaÇ24. Es difícil destacar algún platillo o alguna tapa, pues todas atesoran gran nivel, puntos de cocción impecables (las frituras poco aceitosas, como las magníficas alcachofas fritas, o unas sensacionales patatas bravas). En su oferta destaca también el producto de la lonja de Barcelona, que les llega 2 veces al día.

El servicio del vino es acorde con el objetivo que se quiere conseguir (las tapas de calidad exigen ser acompañadas con vinos de calidad). La variedad de los vinos es amplísima para lo que se puede esperar de un local de tapas, desde un Champagne Salon, Dofí (también en formato 3/8), Único 1995, Remelluri tinto, Mestizaje, Castell del Remei, Alión 2000 (soberbio y difícil de encontrar a estas alturas!), La Calma (de Can Ràfols dels Caus), Clos d'Agon Blanco, Hacienda Monasterio, Pujanza, Corullón (también en formato 3/8),..hasta excelentes cavas. La opción de vinos por copas es muy escasa. Disponen de varias opciones de medias botellas (3/8 de litro), como el Champagne Special Cuvée de Bollinger, ideal para cuando acudo en solitario. Las copas para tintos y blancos son Spiguelau, si bien en mi opinión las de espumosos podrían mejorar.

Os dejo con algunas fotos de mi última visita, que resumen la filosofía y la oferta del local...desenfadada, divertida, amena, con producto de calidad,..un sitio ideal para degustar buenas tapas atendidos por un excelente servicio (unas 9 personas permanentemente).

La Tapa d'Or (tomate rallado, bien salpimentado, y aceite a discreción!)

Alcachofas fritas (nada aceitosas!)
Huevos estrellados con butifarra negra

Entraña con Chimichurri

Escudella amb pilota


Recuit de fonteta

Pasen, vean, y disfruten!.

Dirección: Diputació, 269 (Barcelona)

Teléfono: 934880977

A destacar: Tapas de calidad, local con mucha gracia, buen servicio tanto del personal como del vino, cubertería, etc. Tapas para llevarse a casa.

Mejorable: quizás la terraza exterior entorpece el servicio cuando está disponible. La oferta de vinos por copas es demasiado escasa. Mejoraría las copas para espumosos, y ajustaría los precios (algo elevados).