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dilluns, 4 de gener del 2010

Ristorante da IVO (Venezia, Italia)

Pasar el fin de año en Venezia es una experiencia inolvidable!. Y más allá del tópico, esta experiencia deviene mágica por el contexto y la belleza de la Vecchia y Bellísima Venezia, y sobretodo por compartirlo con la persona que es mi pareja, mi compañera de viaje, Sílvia!.

Del viaje y las sorpresas que nos deparó (todas ellas magníficas y plenas!), ya os detallaré en otro post (no tengo todavía las fotos). Hoy os hablaré de la cena que disfrutamos en un muy buen restaurante de Venezia el sábado 2 de enero, concretamente en el Ristorante da IVO.

A pesar de que íbamos preparados con material recopilado antes del viaje, recomendaciones de amigos, comentarios de venecianos..al final optamos por dejarnos guiar por nuestro propio instinto, y la elección no nos defraudó en absoluto!.

El Ristorante da IVO se encuentra a medio camino entre el gran teatro La Fenice y el Puente de Rialto, después de haber pasado la Iglesia de San Salvatore (en la que nos regalamos el día anterior con un entrañable concierto de año nuevo). Venecia es una ciudad museo!, vayas por donde vayas siempre encuentras edificios con historia, iglesias, palacios,..es una gozada!. Pero dejo para más adelante la visita a la ciudad. Ahora toca hablar de lo que nos deparó la cena en el da IVO.

La entrada del restaurante es discreta y estrecha, con un sobrio banco de madera a la derecha de la puerta antes de entrar. Una vez dentro del local - pequeño, con las mesas bastante juntas, y sin embargo con notable comodidad a pesar del reducido espacio-, se aprecia una atmósfera elegante, con buen mobiliario y cuadros en las paredes, y rodeado el único salón con preciosas cacerolas de cobre y diferentes utensilios de cocina que cuelgan del perímetro de la sala.

La acogida es cordial, con un estilo aburguesado. Tras recogernos los abrigos..y las botas de agua! (ya os hablaré en el post del viaje sobre el tema del "aqua alta" que nos ha acompañado durante casi todos nuestros días en Venecia!) nos acomodan en la mesa que nos tienen preparada (habíamos reservado el día anterior). El local estaba casi lleno (eran las 20:45 cuando llegamos). Un par de mesas de turistas, y el resto se nos antojaron clientes locales (de un total de unas 8 mesas).

Tras ofrecernos la carta de platos, junto con la de vinos, el maitre nos acerca una tabla de platos del día con tentadoras sugerencias fuera de la carta. Mi idea del vino para acompañar la cena era la de un blanco con bastante volumen que no desmereciera ante la contundencia de nuestra elección culinaria. Le había echado el ojo a un vino de la zona de Friuli-Venezia Giulia, el Jermann Vintage Tunina (la carta de vinos, lamentablemente, no indica las añadas, aunque en este caso mi ignorancia sobre las mismas para las regiones de Italia me dejaba en manos de la competencia del maitre). La añada era del 2004, que se me antojó idónea dada las características comentadas por el maitre (un coupage de 5 ó 6 tipos de uva diferentes, con una base de Sauvignon Blanc y Chardonnay que prometían suficiente estructura, y algo de madera). El primer impacto en nariz me recordó un buen Chardonnay español (Chivite Colección 125 aniversario) pero sin tanta presencia de madera..perfecto!. En boca, franco, sin aristas, graso y con considerable volumen. Optamos por judiones con gambas y judiones con huevas de salmón (en forma de paté) como primeros platos. Estos primeros platos fueron contundentes. Los judiones muy tiernos.

En la carta de sugerencias se ofrecía "tagliolini con tartufo", a los que no pude reprimirme!. Es la época final del tartufo..y estaba en Venecia tras pasar un fin de año memorable con mi pareja!, así que me dije.."es lo que toca". Sílvia optó por la lubina al horno acompañada con verduras.

No fui el único que estaba tomando tartufo en el restaurante, pues la invasión de su aroma se apoderó irremediablemente de toda la sala!. Qué gozada!. Me presentaron los "tagliolini" (hervidos y ligados con algo de mantequilla), y seguidamente empezaron a rayar de forma muy generosa la "piedra" del tartufo!. Toqué el cielo!. Sílvia me miró consciente que empezaba a entrar en trance. A medio plato, de nuevo, nueva ración de magnatum, mientras el risueño camarero me iba diciendo "questo è una cosa molto seria"!. Genial!. El aroma del tartufo me poseyó totalmente!. Ese maravilloso tufo de gas puro, de tierra!..indescriptible el momento!.

Quise probar también la lubina al horno, que me pareció correcta, aunque excesivamente tratada (prefiero las de aquí, pasadas por plancha, o bien al horno con patatas y cebolla, y rociada con un buen AOVE una vez limpia).

Para finalizar, nos ofrecieron una especie de panetone (no recuerdo su nombre, pero insistieron que no era panetone) con las uvas de fin de año, refrendando un magnífico colofón a una cena estupenda!.

En definitiva, en nuestra primera y única visita, el Ristorante de IVO se nos mostró como un buen y pequeño restaurante, con una carta algo escasa pero deliciosa!. Pasaron delante de nuestras narices unos enormes filetes de buey a la plancha (unos 2 kilos cada uno), que filetearon para otra mesa.

Feliz año!.

dimecres, 5 de març del 2008

Restaurante Miramar (Llançà): gastro-emoción

Los meses de enero y febrero son siempre complicados. Que si la cuesta de enero, la de febrero, locales cerrados en la costa,..y lo son especialmente, en mi caso, porque no puedo comer, disfrutar, emocionarme, sentir..en el Restaurante Miramar de Llançà.

Peregrinar al Miramar me resulta una experiencia sensorial fascinante, de gran belleza cromática y espiritual, un viaje emocional a través de los sentidos.

Hace unos días, en un post de los 7Caníbales, Tana Collados escribía en su artículo provocación, de como la emoción puede fluir si las sensaciones (que provoca un plato de cocina) son previamente procesadas por el intelecto. ¡Quizás sea cierto!, pero en mi caso se trataría de un ejercicio complejo, de gran dificultad, de dispersión. Me cuesta concentrarme en una sola tarea, intentar dos me resulta una temeridad, y tres...ya es fonambulismo. Soy simple.

En el artículo de Tana Collados se podía fácilmente establecer un paralelismo entre las sensaciones gastronómicas y el sexo. Tengo mi opinión al respecto y el porqué de su analogía, y así lo expuse en uno de los comentarios ante la sugerente "provocación".

Se habla de sensaciones y emociones "buenas" o "malas". Adjetivar el mundo sensorial, emocional, no es más que encorsetarlo, intentar ponerlo en palabras para poderlo "transmitir" a los demás. Y claro, es necesario para poder explicar que nos sucede, que nos ocurre, pero perdemos un sinfín de información en el proceso, explicándolo, intentando plasmar algo íntimo, propio, ajeno a los demás.

Pues bien, es lo que estoy intentando realizar en este post, plasmar, dibujar, aunque sea acaso esbozar las sensaciones, emociones, placeres (entendiéndose como emociones y sensaciones satisfactorias) que percibo, que fluyen por el cuerpo, por la mente,..cuando me siento en la mesa del Miramar. Necesito cerrar los ojos para evitar la dispersión, para capturar ese momento, ese clímax, la explosión de placer, la voluptuosidad sensorial, la lujuria organoléptica.

El placer tiene diferentes intensidades en el Miramar, hay días de mayor goce, pero siempre salgo satisfecho y relajado. Y muy a menudo feliz y placenteramente agotado. ¿Me seguís?.

Así fue también en mi última visita, el pasado domingo 2 de marzo. Acudí con mi pareja, quería compartir con ella las sensaciones, las emociones. Las suyas y las mías seguro que fueron diferentes, lo son necesariamente, igual que lo son las vuestras.

Intentar plasmar en papel algo emocional sigue siendo complicado, ¿verdad?, y no obstante sigo empeñado en ello. La técnica, el producto, la pureza en los sabores, las cocciones "perfectas" están ahí para el deleite, para el recuerdo posterior, para ser aprehendidas en su sentido más amplio, más extenso.

El clásico Berberecho con moscato di Asti y manzana, la haba tierna en témpura con miso rojo, la "trufa", la patata con jamón y huevo, y la tartaleta de limón y té rojo nos han puesto en situación. Han abierto las papilas para recorrer un sinfín de sensaciones, ¿estamos emocionados?..estamos en el ello.

Sorprende la técnica en el brutal zumo de pollo en témpura (¡el zumo es visible y fluye en el interior del rebozado!). Sabores propios, arriesgados pero sublimes (como en el gruyére de foie gras). Virtuosismo puro y duro en el el imposible crujiente de calabaza.

Cabra de mar, brie con trufa y jamón ibérico
¿Destacar alguno de estos aperitivos?. La gastronomía es un fenómeno cultural, y por ello contextual. Debe tener sus raíces en el lugar donde comemos, el porqué de determinados productos, la necesidad de utilizar productos de temporada, la historia que el cocinero nos quiera contar con el menú, etc.

Es un recorrido a través de sabores, un viaje que para ser completo debe ser homogéneo. Así entiendo yo la gastronomía en un restaurante. No vamos a comer en sentido estricto, al menos yo no. ¿Obviaría algún plato?, quizás sí, o igual preferiría un mayor sabor salado, pero ya no sería lo que el cocinero me está ofreciendo. Sería otra historia, otro libro.

Erizos, guisantes y huevo
La mesa, mejor aún, la buena mesa, es una celebración, un motivo para relacionarse con las personas que comparten con nosotros. Es un intercambio de emociones permanente. Una fiesta, una sonrisa, una sorpresa. Un vaivén de sensaciones, una exclamación, un asombro ante el siguiente capítulo que leemos, que degustamos, que olemos.

Y todo ello con la oferta culinaria que estamos degustando, con esa concreta. Cada vez es una sensación diferente, una historia distinta, según el restaurante, nuestro estado de ánimo, la compañia,..infinidad de variables que influyen en la percepción.

La historia que nos cuenta Paco Pérez, y todo el equipo del Miramar, es su vida. Su humildad y su búsqueda por ofrecer placer, por sentir que el comensal (que es también cliente, sí) se sienta a gusto, satisfecho por haber ido "a su casa", como él dice. Su fuerza imaginativa es aplastante, irreverente en algún caso. Sus platos son muy trabajados, genuinos, bellos como la mar que nos abraza desde el contínuo ventanal del restaurante.

Se respira cariño, ternura, amor por el oficio, y sobretodo respeto, mucho respeto por quien lee su libro, por quien le permite crear.

Gnocchis de patata y trufa con pollo
La ostra con lima, manzana, y "sicho" rojo resulta de una pureza esquisita. Paco se desnuda en este plato, es mi esencia Miramar del pasado domingo. El sabor puro de la ostra, con la armoniosa acidez de la manzana, y sobretodo la textura de las gotas (¡sí!, ¡gotas!) de agua de ostra...¡¡¡¡¡Diosssss!!!!!.

La columna vertebral me hacía cosquillas, el tratamiento de este singular wellness estaba haciendo efecto.

Montse, esposa e Paco, mima al cliente, atiende, comprende, explica, domina la sala. Paco y Montse son el alma del Miramar, de su casa. El refuerzo en sala es notable esta temporada, Peng, Zaira, otro chico que no recuerdo su nombre, y Toni Gata, ¡como no!. Toni lleva tantos años en esta casa que es parte de ella, conoce al detalle su oficio, los vinos, de los que habla con conocimiento y pasión.

Su libro de vinos (que no carta) es sensacional. Dispone de una variedad y calidad acorde con lo que se ofrece en la mesa. Si la oferta de vinos ya es extensa, se "guarda" cierta joyitas fuera de ella (y lo entiendo, no puede poner en la carta un vino si sólo dispone de 3 ó 4 botellas; hacerlo sería un servicio incorrecto, y Toni lo sabe).

Estamos en el clímax, en la enésima antesala del placer sensorial. ¿Podemos seguir?, ¡sí!, ¡claro que sí!. Y a todo ello no les he contado el vino que tomamos, pero bueno, no es obra personal del Miramar, de sus 12 personas en la cocina. Pero sí, tomamos vino, un Ossian del 2006, demasiado marcado todavía por la madera, denso, con cuerpo y estructura, y que cumplió, acompañó la puesta en escena de una obra brillante.

Siguieron los chipirones con cebolla i tomate, con un suave "all i oli" decorando el plato. El arroz meloso de trufa y gamba (se deja caer el jugo de la cabeza de la gamba sobre el arroz para luego remover el conjunto), el lenguado con champiñones; el lichi con ginebra, moscato di Asti y miel, el postre con texturas de chocolate...feliz y placenteramente agotado. La cámara cabó extasiada ante semejante orgía, sin poder capturar algunos platos.

lenguado con champiñones

lichi con ginebra, moscato di Asti y miel

dilluns, 18 de febrer del 2008

Restaurant Els Pescadors (Llançà)

Llançà es una conocida población de la Costa Brava. Está situada por encima del Cap de Creus, entre Port de la Selva y Colera. El Cap de Creus es un acccidente geográfico imponente, de una increíble belleza,..sobria, ruda, ¡como su climatología!, donde los fuertes vientos del norte (mestral y tramontana) le otorgan la fama de ser la zona del mediterráneo con más accidentes marítimos. Numerosas calas están bautizadas con los barcos sumergidos que yacen en su fondo.

A la mar situada por encima del Cap de Creus la denominamos "Mar d'amunt", y ello debido a que la enorme diferencia metereológica (motivada principalmente por el viento y la mar) configura totalmente la orografía de la costa.

Quienes me conocen saben que soy un apasionado de l'Alt Empordà, y más concretamente de la zona que estamos hablando..al norte del Cap de Creus. Su costa, la media montaña cercana (con cumbres de hasta 750 metros), desde donde se divisa un paisaje diverso, desde el Pirineo (con el Canigó como máximo exponente), la interminable bahía de Rosas, la plana de l'Empordà,..la agreste naturaleza que domina, y sobretodo la escasa masificación, hace que estemos ante un paraíso espiritual (¡dejad que sea subjetivo!).

Podría seguir recreándome en este paraje, en esta zona, aunque sería motivo de uno o más posts sólo para hablar de su magnificencia. Sólo apuntar que la mejor arquitectura románica de la península, y de las más reconocidas de Europa, se encuentran en esta zona; o que es la zona vitivinícola más antigua de la penínusla; o sus numerosas expresiones de arquitectura megalítica en forma de dólmenes y menhires,..

El tema que hoy nos ocupa es hablar de esta zona como acertada oferta culinaria. Más concretamente, la población de Llançà tiene una reconocida fama gastronómica. Sus pescados (a las 18h abre la pescadería cercana al puerto) son de una calidad extraordinaria. Recuerdo cuando parábamos en Can Narra los fines de semana con mis padres, para tomar las entonces (hace 30 años) poco apreciadas y menos conocidas Espardenyes. Desde hace décadas han sido nuestros vecinos franceses durante el fin de semana quienes acuden a degustar un buen "suquet", y desde hace unos años es mayoritariamente la clientela de Barcelona, de Girona y de Figueres los que se deleitan con una buena comida en la amplia y excelente oferta culinaria de Llançà.

Ya al iniciar esta bitácora realicé un apresurado post del restaurante Miramar (para mí, y sin niguna duda, el mejor restaurant de la zona). Estoy esperando a que reabra sus puertas en marzo para revisitarlo con calma y poneros al día de su oferta en este 2008.
El restaurante visitado esta vez (varias veces han sido, la última el pasado viernes, y no acudía desde hacía casi un año) es otro muy buen restaurante, Els Pescadors (restaurante a su vez del Hotel La Goleta). Lluís Fernández, formado en Martín Berasategui - entre otros - realiza una eficaz y suculenta cocina de mercado, con guiños de modernidad.

La sala ofrece comodidad, una decoración sencilla y a la vez elegante. El espacio es más que suficiente y las otras mesas no distraen al comensal. El servicio de sala, profesional, cercano, amable y eficiente. A destacar el enorme progreso realizado en los últimos años por ofrecer variadas referencias de calidad en su oferta de vinos, donde también se encuentran interesantes referencias extranjeras (vinos alemanes, franceses, chilenos,..). Xavi, con quien coincidí recientemente (el 4 de febrero) en la presentación de Vins Alemanys en el Mas Marroch, cuida diligentemente del servicio del vino. Buena variedad de copas Riedel, armario climatizado, decantadores,..ofrecen un buen contexto para el disfrute del vino.

En nuestra última visita, el pasado viernes, la comida fue muy regular, con momentos sublimes!, en especial con un imponente "Llobarro a lo pobre" (al horno), que no sólo convenció, sino que vibró adornado con su simple pero excelente acompañamiento: patatas, ajos y cebolla (sin tomate). Fresquísima la pieza!, soberbio sabor, cocción y textura!.

Al llegar, ofrecen una copa de cava (venía servida, así que ignoro su procedencia, si bien seguro que se trataba del clásico coupage: xarel.lo, parellada, macabeo, sin chardonnay). Las copas de espumosos pueden y deben mejorar (la categoría de la cocina y servicio del restaurante debería obviar la copa tipo flauta de vidrio grueso actual).

Nos acompañó un Rully Olivier Leflaive 1er Cru Rabource del 2005, que sin ser muy persistente, se iba abriendo a medida que avanzaba la comida, bien!.

Como entrantes de la casa, unas siempre eficaces olivas de Kalamata (de Grecia), excelentes galletas de parmesano (difícil es conseguir que sean tan finas sin que a la vez se muestren excesivamente frágiles y rompedizas), una sopa (en versión chupito) de bacalao con tapenada de trufa de invierno (muy bien!) y una original y acertada ostra gratinada con espinacas y piquillo. Buen comienzo!.

Los primeros platos: pedimos una tostada de cigalas con foie y jamón de bellota. Un buen plato conocido, bien ejecutado y con muy buena materia prima. Fresco y apetitoso.


Ostra gratinada con espinacas y piquillo


El otro entrante consistió en un gratinado de setas con cigalas. También bien ejecutado y curiosamente presentado con el foie en forma de flor.

Tostada de cigalas con foie y jamón de bellota

Gratinado de setas con cigalas

Petit Fours


Dirección: C/ Pintor Tarruella, 22 (Llançà)

Teléfono: 972380125

Temporada: Cierra durante 1 mes, entre la segunda semana de enero y la segunda de febrero.

A destacar: Cocina de mercado y sobretodo marinera. Guiños de cocina moderna, bien ejecutada. Comodidad de la sala. Restaurante sin puntos flacos.

Mejorable: Deberían mejorar las copas para los espumosos.

dimarts, 5 de febrer del 2008

Restaurant La Granota (Sils)

Desde que tinc coneixement que vaig a La Granota. De menut amb els meus pares i el meu germà pujant a Colera els caps de setmana. Ara ja em resulta una tradició ocasional aturar-m'hi per sopar o dinar amb meus fills, tot recreant-me amb els records de la mateixa olor que m'invaeix a l'obrir la porta del restaurant.

L'edificació es tracte d'una preciosa Masia catalana del segle XVII. També s'hi troba adjacent el Restaurant La Taberna (oferta molt semblant, i molt recomenable a l'estiu, a ón es gaudeix d'una terrassa magnífica), i que complementa perfectament la oferta del primer (ambdós són del mateix propietari, si bé estàn regentats per personal diferent).

A La Granota s'hi va a prendre els típics plats de la cuina catalana senzilla de tota la vida (molt ben executada), sense estridències, sense focs artificials, però amb un resultat ben digne i eficient. Des d'unes bones galtes de vedella, peus de porc amb salsa o a la brasa, ànec amb peres, excel.lents cargols amb salsa (també a la llauna), entrecots de Girona, fantàstics gratapallers (pollastre de pagés) bona i variada oferta de finíssimes truites, un bon plat de mongetes, costelletes de cabrit rebossades, escudella i carn d'olla els divendres (com cal!), les verdures (impecables i poc olioses les carxofes arrebossades), de tot tipus, a la brasa, escalivada,..i sempre tots els productes de temporada!.

Les sales són còmodes, mantinguent en tot moment el caliu i l'estil acollidor de la Masia. El servei eficient i atent. A La Granota s'hi va a veure en porró (tenen una correcta carta de vins servits amb copes senzilles), a tocar el menjar (quan ho cal) amb els dits, a xucar el pa amb la salsa dels cargols, a amentegar la torrada de pa amb un all i oli únic, dens, d'una textura quasi sòlida!.

Les postres sopusen un armònic final, amb el Capucí (gelat de vainilla ben empastifat de xocolata fosca i calenta per sobre, al costat,..), viciós i llaminer. Recuits, maduixetes (amb suc de taronja, nata,..), crema catalana, músic amb moscatell,..

En Josep Mª Bancells dirigeix la sala satisfet del seu Restaurant, de l'equip que dirigeix, dels clients fidels que ens hi deixem caure per estar com a casa.

Direcció: Ctra. Nacional II, Km 695 (Sils)

Telèfon: 972853044

Temporada: Tenca els dimecres, els diumenges al vespre i 3 setmanes a l'agost

A destacar: Cuina catalana de sempre. Productes de temporada. Plats ben executats. Comoditat, disposen d'aparcament. Preu molt raonable

Millorable: Potser caldria una gradual actualització de la oferta, treballant més les presentacions, encara que llavors ja no seria el mateix restaurant!

dimarts, 22 de gener del 2008

Restaurant Hisop (Barcelona)

Sempre he estat un enamorat del restaurant Hisop. Aquest migdia precisament hi he anat a prendre l'efectiu menú àpat (26,75€ pvp)..sense begudes ni cafés.

Agraïts aperitius: ben resolta escopinya a la planxa amb la seva escuma de mar (m'ha semblat notar que portava un xic de vainilla?..no ho sé), i troç de bacallà formant una base per ser coronada per un original bombó de bolets i d'escudella i carn d'olla, i el valor afegit del detall de la pell del bacallà en forma de cruixent (bestial!).

Com a primers plats, es podia escollir entre una crema de carbassa amb carpaccio de vieres amb un trèbol àcid (que acaben de descobrir molt recentment), crema de idiazàbal i tirabecs?..la memòria em falla, doncs no he pres notes i no portava la càmera; o bé una amanida de pop lleugerament gelatinat.

Els plats principals, a escollir entre: Perdiu amb trompetes de la mort, o bé lluç a la planxa amb cansalada i col (la idea del trinxat) amb el suc de la pròpia col (un clàssic plé de sabors).

Hem optat per demanar l'efectiu plat de formatges (canvien sovint l'assortiment), després de l'excel.lent mojito de la casa, acabant per les endolcides olives de kalamata, i el clàssic gin-tònic sense alcohol amb base de la pell de gengibre per recordar el gust de la ginebra.

Tot l'àpat ha estat perfectament servit i explicat, acompanyant els plats un excels i plé de matitsos Remelluri Blanc del 2005..una de les meves debilitats.

Els panets, com sempre, fantàstics (de ceba, d'oliva, de nous, i normal). Hem demanat - tot i que no entrava en el menú àpat - els 2 olis (un de grec aquesta vegada i un d'arbequina).

No tracto de fer un desglós exhaustiu (doncs aquí trobaréu un ampli article molt millor que el que jo pugui fer), sinò confirmar el bon moment d'aquest fantàstic restaurant, que ha estat guardonat recentment per l'Acadèmia Catalana de Gastronomia com a millors cuiners joves (notícia complerta del Periòdico de Catalunya). Precisament, representants de l'Acadèmia Catalana de Gastronomia estàven avui dinant al restaurant.

Segons m'ha comentat la Raquel, cap de sala i summelier, aviat faran una cata de vins alemanys amb altres restaurants per ampliar l'oferta d'aquests vins..després de la recent visita d'una empresa de recent creació, gran coneixedora, i de gran dinamisme, que s'està moguent molt bé per els diferents restaurants de Barcelona i rodalies.

Un improvisat homenatge amb un bon amic i company de feina.

Direcció: Passatge Marimón, 9 (Barcelona)

Telèfon: 932413233

Temporada: Obert tot l'any. Tencat els dissabtes migdia i diumenges. Vacances segona quinzena d'agost

A destacar: Cuina d'autor, propostes originals amb sabors ben definits. Servei i presentació. Satisfacció elevada

Millorable: Cuberts originals però incòmodes en la seva utilització (llisquen fàcilment girant sobre sí mateixos)

dilluns, 21 de gener del 2008

Restaurant Maricel (Sitges)

Aquest diumenge, aprofitant la bonança climatològica (a aquestes alçades ja no sé si que faci sol i caloreta es bon temps..la veritat!) ens vàrem escapar fins a Sitges. A l'anada, i com anàvem en moto, vàrem passar per les costes del Garraf per poder aprofitar la contemplació de la costa que anàvem deixant a l'esquerra. La mar semblava un inmens llac, i tant els velers - poquet vent vàren tindre - com les embarcacions a motor, eren nombroses a fer-se veure per gaudir d'una diada més semblant a finals de març.


Després d'una bona passejada per el concorregut Passeig, vàrem anar a dinar. Aviem escollit prèviament el restaurant, doncs al ser un diumenge tant assoleiat no voliem trobar-nos amb la sorpresa de no trobar taula.

El restaurant Maricel es troba al rovell de l'ou del Paseig Marítim de Sitges, just al costat del Castell. El seu interior (en dues alçades) està marcat per el bon gust, aburgesat si m'ho permetéu..amb una decoració definida per mobiliari de qüalitat, i terra de gres. També disposa d'una àmplia terrassa..però a mi, personalment, això de menjar a la terrassa..

Per començar, ofereixen una lleugera crema de tomata. Ja haviem pres un aperitiu a una de les terrasses properes, així que vàrem decidir compartir un original tartar de llobarro, fresc, melós, ben resolt.

De segon vàrem demanar una fideuà, que va resultar ser fidéus a la cassola amb escamarlans. Un plat ben conegut i excel.lent el que vàrem prendre.

L'assortit de formatges correcte, amb formatges ben afinats.

Ens va acompanyar un bourgogne blanc, el Rully 1er. Cru Vaillons del 2004, que sense ser massa larg ni profund com altres Rully's, es va mostrar en bona forma, amb una bona acidesa i perfecta consonància amb l'àpat.

El Maricel és en definitiva una bona elecció, vista les possiblitats del restaurants al voltant. Té un bon servei i bones copas Schott (les mateixes tant per l'aigüa com per el ví en aquest cas).

Direcció: Passeig de la Ribera (Sitges)

Telèfon: 938942054

Temporada: Obert tot l'any. Tencat dimarts nit i dimecres migdia. Vacances segona quinzena de novembre

A destacar: oferta clàssica ben resolta. Bon servei de sala. Destacable oferta de vins amb variades referències. Local còmode

Millorable: Potser caldria apostar per un punt de creativitat en l'oferta culinària per diferenciar-se encara més de la resta de restaurants del Passeig

dimarts, 27 de novembre del 2007

Restaurant del Castell (Peralada)

Hacía tiempo que no actualizaba este blog. Motivos personales que no vienen a colación motivaron esta dejadez temporal.

Reabro pues esta nueva andadura con ganas. Y nada mejor que hacerlo con un restaurante muy particular en la bella localidad de Peralada (Girona). Particular porque es el restaurante del Casino de Peralada. No entendáis Casino en el sentido más lúdico del término, que también lo es. El Casino de Peralada tiene el privilegio y la singularidad de estar ubicado en el Castell de Peralada, el cual merece de por sí una detenida visita por albergar diversas colecciones privadas de especial interés (en especial la de objetos de cristal y la Biblioteca).

Acudimos esta vez por accidente. Ya había cenado varias veces en este restaurante, pero no entraba en mi ánimo cenar esa noche en el casino. Mi primera opción era otra, dentro de Peralada, pero ese día los 2 restaurantes que intenté estaban cerrados por merecidas vacaciones.

¡Vayamos al grano!. El contexto es magnífico, dentro de un estilo obligado por la suntuosidad de las salas de un castillo medieval.

La comida correcta, sin más. Nada nuevo, todo inventado y poca voluntad en la cocina por ofrecer placer. Los precios me parecieron también correctos por el contexto (sala, cuadros, cubertería..no así las copas).

El comentario principal que quiero resaltar en este post es la desacertada selección de los vinos, pues únicamente disponen de vinos de la propiedad (Castell de Peralada) o bien vinos que distribuyen. Y digo desacertada por cuanto el contexto pide a gritos la posibilidad de elegir otro tipo de vinos. Poco costaría (como así ofrecen en el resort cercano de los mismos propietarios) ampliar la oferta. Asimismo, la elección de las copas se me antoja totalmente anacrónica: copas balón para los tintos, y copas sencillas (muy sencillas) para los blancos y rosados. ¡Una pena!.

En definitiva, se trata de un restaurante obviable por su oferta, aunque está pensado para ofrecer el servicio de comidas a los clientes del Casino. Una lástima.

Dirección: Castell de Peralada. C/ Sant Joan s/n – Peralada

Teléfono: 972538125

Temporada: abierto todo el año. Sólo cenas

A destacar: el entorno, precios razonables (no así en los vinos)

Mejorable: otra filosofía, otra oferta realmente culinaria, pues disponen de local y de clientela

dimecres, 14 de juny del 2006

Restaurant Garbet (Colera)

Otro secreto es el que hoy nos ocupa. Ni más ni menos que uno de los lugares más inóspitos y singulares que podemos encontrar en la Costa Brava, a medio camino entre LLançà y Colera.
Dentro del municipio de Colera se encuentra una cala aún virgen, enclavada en un paraje de gran belleza y acariciada al norte por la maravillosa viña propiedad del Castell de Peralada (Finca Garbet). En este lugar, a escasos metros de la playa, encontramos un Restaurante fabuloso, encantador y preciosista!, la terraza del Restaurante Garbet.

Las vistas son increíbles, majestuosas, paradisíacas!. El servicio es muy profesional: Félix y Juan cuidan de un servicio capitaneado por Águeda Pascual (hija del fundador).

Si bien la oferta de vinos estaba presidida por referencias locales (el Restaurante es propiedad de la familia de Arturo Suqué y Carme Mateu, propietarios del Grupo Peralada), el esfuerzo por introducir nuevas referencias ha sido considerable, y actualmente la carta dispone de una oferta acorde con la calidad del Restaurante y sobretodo del disfrute y placer que se puede obtener de la cocina y el entorno.

La oferta culinaria, dirigida con rigor por Antonia (madre de Águeda Pascual) es fruto principalmente de la mar: majestuosos pescados de talla considerable (escórpora, dento, llobarro, turbot,..), mariscos de vivero propio (almejas gallegas, langostas y bogavantes del Cap de Creus), percebes según mercado, carpaccio de llobarro (una de mis predilecciones!),..buenos filetes de buey e incluso lechazo, gambas de la zona (no os engañéis..las afamadas "gambas de Palamós" vienen de esta zona!), cigalas, arroz de bogavante, etc..un espectáculo de lujuria sensorial y organoléptica finiquitada con una oferta de postres soberbia (hace falta pedir algunos de sus postres con antelación al precisar algunos de ellos preparación).

Es posible que en algunos lugares se coma mejor, pero el conjunto de Garbet es idílico!. Comer, vivir, gozar en Garbet no es económico,..o quizás sí, pues el entorno es espectacular!, único!..para olvidar el tiempo!.

Popets


Detalle de la mesa

Dirección: N260 (entre Llançà y Colera) . Municipio de Colera

Teléfono: 972389002

Temporada: De mediados de marzo a finales de octubre

A destacar: el contexto y el placer que se consigue

Mejorable: el precio (unos 70€ por persona sin vinos)

dilluns, 29 de maig del 2006

Restaurant Miramar (Llançà)

Mi primera recomendación, y no podía ser de otra manera, es el Restaurante Miramar. Un pedazo de Restaurante donde los haya!. Su enclave es fabuloso, a escasos metros de la playa de Llançà, en el mismo Paseo Marítimo. Paco Pérez (cocinero y marido de Montse, propietaria del establecimiento) plantea una cocina de autor en un enclave donde lo fácil es dejarse llevar por la eficaz cocina tradicional basada en la excelencia del fresquísimo producto de la lonja. Y aquí radica su mérito, en esta osadía por ofrecer un plus al comensal!. Sus preparaciones abogan por ofrecer primera calidad de la materia con un trato personalísimo que ensalza como nadie el sabor de sus platos. Aquí vienen a comer Martín Berasategui y Juan Mari Arzak cuando están por la zona!.

Ejemplos:

Múrgoles con foie helado en polvo. Donde el potente sabor de la múrgola (colmenilla) y su increíble textura se funde con el frío del foie en polvo creando una fusión fabulosa. Un lujo!


Tartar de ostras con caviar. Simple..verdad?, y a la vez soberbio!

La cava del Miramar merece una detenida visita, a lo que siempre acceden con amabilidad. Su reciente carta de vinos es un ejercicio de estilismo y buen gusto, sin olvidar la variedad y calidad de las selecciones. Toni Gata, un joven summelier muy inquieto, aprovecha el más mínimo indicio para charlar de forma muy amena del mundo del vino.

Lo dicho, el Miramar es - lo reconozco - mi debilidad!. Cuando se habla de placer en la mesa, me permitiréis que sea totalmente subjetivo, pues no dejan de ser percepciones, y las mías en el Miramar son fabulosas!.

Dirección: Paseo Maritimo s/n (Llançà)

Teléfono: 972380132

Temporada: de principios marzo al 31 de diciembre

A destacar: la cocina de autor, la autenticidad de sabores, la originalidad de las propuestas

Mejorable: se podría mejorar el servicio, pero el equilibrio de este restaurante es extraordinario, no hay peros ni puntos flacos